
Santa Cruz de la Sierra.— El encuentro “Mitigación y adaptación al cambio climático: desbloqueando financiamiento para la nueva agenda forestal en Bolivia” cerró con avances concretos orientados a estructurar la política ambiental del país y conectar sus prioridades climáticas con fuentes de financiamiento verde.
El evento, organizado por el Ministerio de Planificación del Desarrollo y el Ministerio de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, reunió durante dos días a autoridades, organismos internacionales, sector privado y representantes de pueblos indígenas. El objetivo fue alinear la agenda climática nacional con instrumentos financieros disponibles a escala global, en el marco de la visión de una “Bolivia verde y sostenible” y la Hoja de Ruta de Financiamiento Forestal de la Forest & Climate Leaders’ Partnership, coliderada por Reino Unido y Guyana.
Uno de los principales resultados fue la consolidación de una visión estratégica compartida sobre la acción climática en Bolivia. “Existe un optimismo en el país hacia las soluciones, respaldado por un conjunto amplio de mecanismos disponibles tanto a nivel nacional como internacional”, señaló Juan Carlos Torrico, experto en cambio climático. En esa línea, se retomó la analogía del “buffet de soluciones”, planteada por la especialista Francis Seymour, como un llamado a evaluar de manera integral las distintas opciones antes de definir intervenciones.
En el marco del evento, se contó con la participación del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, quien destacó que las acciones en favor del medio ambiente deben articularse entre los niveles nacional, departamental y municipal, en coordinación con autoridades indígena originario campesinas. “Una Bolivia Verde y Sostenible requiere visión compartida, equilibrio territorial y acción conjunta” afirmó el mandatario del estado.
El diálogo permitió identificar un portafolio diverso de herramientas que incluye financiamiento climático, mercados de carbono, mecanismos de cooperación internacional y políticas públicas territoriales, junto con experiencias nacionales e internacionales con potencial de escalamiento. El ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, afirmó que el país busca transitar de un modelo extractivista hacia uno basado en la regeneración productiva y la valorización sostenible de los recursos naturales. Por otro lado, el ministro de Planificación del Desarrollo, Fernando Romero, anunció que se trabajará en un marco que facilite el acceso a instrumentos como bonos verdes, de carbono, de adaptación y de conservación, con miras a un desarrollo equilibrado.
El respaldo internacional se materializó en anuncios concretos. El Reino Unido comprometió una inversión de 7 millones de dólares para fortalecer la agenda climática y forestal de Bolivia, en el marco de la Iniciativa Darwin. El programa priorizará acciones en Santa Cruz, Pando y Tarija, con el objetivo de apoyar la conservación de cerca de cuatro millones de hectáreas.
La participación de Karine Hertzberg, del Ministerio de Clima y Medio Ambiente de Noruega, reafirmó el interés internacional en acompañar estos procesos, fortaleciendo redes de colaboración y abriendo oportunidades concretas, incluidas aquellas dirigidas al sector privado y financiero.
El encuentro también posicionó a los pueblos indígenas como actores clave en la gestión territorial y la conservación de bosques, subrayando la necesidad de garantizar su participación efectiva, así como el reconocimiento de sus derechos y conocimientos.
Asimismo, se presentó la Escuela de Cambio Climático y Carbono, impulsada por Fundación Natura Bolivia y la Cámara de Senadores, como un espacio de formación técnica dirigido a autoridades, tomadores de decisión y actores clave. “Este tipo de iniciativas puede enriquecer los procesos deliberativos desde la evidencia y el conocimiento técnico”, afirmó Nigel Asquith, director de política de Fundación Natura Bolivia.
Como parte de la agenda, se realizó una visita de campo a Parapitiguasu, en Charagua Sur, con la participación de expertos internacionales y autoridades locales. Allí se destacó el valor del río Parapetí y de áreas protegidas como Irenda y Yande Yari, fundamentales para el equilibrio ecológico y cultural del territorio.
Para María Teresa Vargas, directora de Fundación Natura Bolivia, el evento deja un mensaje claro: Bolivia busca pasar de la discusión a la implementación, definiendo prioridades, articulando instrumentos y avanzando hacia una hoja de ruta integral que le permita aprovechar de manera estratégica el financiamiento climático disponible.
